¿Cómo se ajustan las muletas correctamente?
Tabla de contenidos
Lo primero que debes saber es que tipo de muleta tienes. Hay dos tipos de muletas comúnmente usadas:
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Muletas axilares:
Se colocan bajo las axilas, tienen una almohadilla ancha en la parte superior, ancha y acolchada, que se coloca debajo de la axila con una empuñadura a medio camino del cuerpo principal de la muleta.
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Muletas de antebrazo:
Estas muletas tienen un soporte para el antebrazo con forma circular o semicircular y una empuñadura que sale en perpendicular desde el cuerpo de la muleta que suele ser ergonómico.
Una vez que ya tengas claro qué tipo de muletas usas, para ajustarlas, deberás hacerlo con el calzado que vayas a usar habitualmente ya puesto y de pie.
Para el ajuste de muletas axilares:
Debes dejar una distancia de unos cinco centímetros (O dos pulgadas si usas el sistema imperial) entre la parte superior de la muleta y la axila. La muleta no debe tocar la axila.
Respecto a la altura, debe estar a aproximadamente a 15 centímetros (6 pulgadas) del costado del pie. Ajustando la altura de tal manera para que cuando apoyes tu peso en ella, tus codos deben estar doblados entre unos 15-30 grados y tus muñecas a la altura de las empuñaduras.
Para el ajuste de muletas de antebrazo:
En este caso debes ajustar la altura de la muleta para que el mango se quede aproximadamente a la altura de tu cadera.
Para el soporte del antebrazo, el soporte debe estar a unos 2-3 centímetros (1 pulgada) por debajo del codo.
Consejos adicionales:
Una vez ajustadas las muletas, camina unos pasos para cerciorarte de que estén a una altura cómoda y adecuada. Te deben permitir moverte sin dolor ni incomodidad al andar. La altura y el ajuste pueden necesitar modificaciones conforme mejoras o si cambias el tipo de calzado que usas.
Es importante ir ajustándolas en función a tus necesidades y revisar estas de forma regular, especialmente si notas alguna incomodidad o si tu condición de salud cambia de alguna manera.
Asegúrate de utilizar las muletas de manera correcta. Apoyando tu peso en las manos en lugar de las axilas (En el caso de las muletas axilares). Esto es crucial para evitar daño a los nervios y la piel en la zona de las axilas. Con las muletas de antebrazo, asegúrate de que el soporte del antebrazo esté correctamente colocado para evitar fatiga o incomodidad en el codo y el brazo.
Considera agregar cualquier clase de acolchado adicional o cambiar las empuñaduras si no encuentras estas cómodas
Seguridad:
Revisa regularmente las puntas de goma de las muletas, tienen que estar en buen estado y no estar desgastadas. Las puntas al estar desgastadas pueden resbalar y aumentar el riesgo de caídas.
Practica caminar con las muletas en una superficie plana y segura antes de intentar subir o bajar escaleras.
Ajustar correctamente las muletas y usarlas de manera adecuada no solo ayuda a prevenir lesiones adicionales, sino que también facilita una recuperación más cómoda y rápida. Si tienes dudas sobre su ajuste o su uso, no dudes en consultar a un profesional de la salud para obtener orientación personalizada.

