¿Qué es la torticolis?

Llamamos tortícolis a una contracción prolongada de los músculos del cuello el cual provoca dolor e incapacidad para mover la cabeza.

Es posible que se desarrolle en adultos como en (tortícolis congénita).

El músculo afectado en la tortícolis es el esternocleidomastoideo, y su espasmo hace que la cabeza se incline de un lado y la barbilla mire al lado opuesto. El dolor muscular se localiza en el cuello pudiendo subir a la cabeza o bajar hacia el hombro o la espalda.

Causas de la torticolis

Las dos causas principales de la tortícolis corresponderían bien a una irritación de los nervios que controlan los músculos del cuello, o bien a una inflamación de los propios músculos provocados por distintos motivos:

  • Dormir en una posición que fuerza el cuello
  • Almohada inadecuada
  • Corriente de aire frío
  • Estrés, ansiedad…
  • Movimientos bruscos del cuello
  • Lesión traumática o latigazo cervical
  • Compresión del nervio espinal

Cómo prevenir la tortícolis

Todos los trabajos que exigen estar durante mucho tiempo en la misma posición pueden causar tortícolis, por ejemplo, estar frente a un ordenador, sobre todo en condiciones estresantes.

Para prevenirla, descansar unos minutos durante el trabajo y aprovéchalos para realizar unos ejercicios de cuello: girar la cabeza de un lado a otro y de arriba a abajo lentamente sin forzar y siempre con la ayuda de la respiración.

En casa procura tener un colchón firme y usar un almohada adecuada, ni muy baja ni muy alta. Además, evita dormir boca abajo.

¿Cómo tratar la tortícolis?

Para favorecer la relajación muscular es muy recomendable el reposo y el calor local.

La osteopatía también es muy efectiva. El tratamiento que realiza el osteópata se basa en determinar la causa del espasmo muscular y actuar sobre él con técnicas de estiramiento y de liberación miofascial.

Por otro lado, existen algunos remedios naturales antiinflamatorios, como el uso de plantas en infusión como la manzanilla, la alfalfa, el eucalipto y el jengibre que, entre otros, ayudan a calmar el dolor.

Otra solución podría ser masajear la zona afectada con aceites que tienen propiedades antiinflamatorias y analgésicas, como la lavanda o el árnica.